
He terminado con las "Meditaciones" de Marco Aurelio. Ya lo leí cuando era niño. Y lo he vuelto a leer. El libro te hace hundirte en lo más profundo del pensamiento estoico. Y reconforta a la hora de enfrentarse a la idea del dolor hacia la muerte en todas sus variables. El determinismo se convierte en una fuente de inspiración para los pensamientos neurodivergentes tan dados al estructuralismo psicológico. Leer a Marco Aurelio la primera vez me llevó a aceptar que el libre albedrío es una creencia que mueve montañas, pero es sólo una creencia. Uno no puede con todas las mierdas emocionales que acaecen en una vida. Y al final, sucumbes. Y entonces, el Mundo se hace hostil. Y nada puede remediar esa sensación de vacío. El estoicismo es una filosofía de liberación para esa hostilidad de la levedad del ser humano que lleva al abismo emocional en ciertas etapas de la vida. Las pensamientos neurodivergentes caminan sobre la cuerda floja de ese abismo constantemente. Y eso influye en su personalidad y actitud vital durante toda la vida. Entender que vas a sucumbir a ese torbellino de emociones propicia que uno esté más atento a reconocer que es una defensa del cerebro para seguir adelante. Y uno sabe que debe aguantar. Que el dolor se irá. Porque si no lo hace, vivirás una vida franqueada por los traumas y la desdicha que se acrecienta con los años, al mismo tiempo que va perdiendo en el lejano horizonte su origen. Y entonces, ya sólo queda el psicoanálisis. Que dios, si existe, te guarde entonces. Porque nadie sale bien parado de un psicoanálisis.
