De pequeño, aprendí leyendo que la intuición puede ayudarte a lo largo de la vida. Desde siempre he entendido que ésta es un proceso interno del cerebro desconocido. Y siempre me he preguntado si se podría potenciar de alguna forma. Yo veía las cosas diferente a los demás. En mí familia había una bisabuela por parte de mi madre que pasaba por curandera. ¿Tenemos un sexto sentido? Son muchos los han hablado de ello, incluso en personajes históricos relevantes. Siempre ha sido algo que me ha llamado la atención.
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Siempre me han encantado los libros de esoterismo clásicos (la filosofía presocrática, la filosofía helenista, Zolac, Cornelio Agripa, Van Dyck, etc, etc), los antiguos, los bestiarios, los de los alquimistas, los de los filósofos chinos e hindúes de antes de que naciera Occidente, los asiáticos e islamistas en general; el esoterismo es tan antiguo como la propia civilización, pero siempre ha pertenecido a la incomprensión colectiva. No tendría que recordar las matanzas por cazas de brujas que se hicieron en nombre de cualquier Dios a lo largo de la Historia, incluso las más recientes en el mismísimo Renacimiento. Y aún sigue la caza. Todo ideario que perturba e inquieta a la masa social se vuelve herejía. Y ahora, que se descubre que el cerebro no es lo que se pensaba que era, que han descubierto que la parte consciente de éste está subyugada casi al 90 % por la parte subconsciente que dirige el cerebro, algunos científicos ha retomado las viejas ideas sobre la premonición, por ejemplo, como algo posible. La física cuántica nos viene a decir que todo tiene energía a su alrededor, aunque sea un objeto inerte, y entonces, ¿se puede captar esa energía? Siempre he creído que sí ante la imposibilidad de poder demostrarlo, ¡pero si lo hacemos casi todos los días! Las personas captamos cosas que no están de otras personas, y lo llamamos empatía, cuando hablan, cuando escriben, cuando se mueven...etc. Captamos sensaciones que nos ponen en alerta, a la defensiva, o nos relajan. Del lenguaje siempre me ha atraído la capacidad para ser un gran transmisor de energías internas de los interlocutores. Ahora, la intuición, o la propia suspicacia, la timidez o el mismísimo sexto sentido, ese que hasta ahora ha sido una expresión cercana a la etiqueta de "locura", se enfocan desde el criterio moderno de cerebro, esto es, desde la concepción revolucionaria de la plasticidad cerebral. El cerebro evoluciona, se mueve, y no es estático. Desde los antiguos e hipnóticos cantos vedas, hasta la meditación ancestral o la actual, este conocimiento siempre ha sido entendido. Hemos tardado algunos siglos en comprender muchas cosas. En comprender que el concepto de inteligencia humana no tiene fronteras ni definición posible. Todo transmite energía, y toda energía puede ser interiorizada. Pero no se equivoquen, no es un don divino. Ni mucho menos. Es una cuestión de aprendizaje de la percepción. No creo en cosas extrañas, pero entiendo que pueda haberlas. Creer no tiene nada que ver con entender. La creencia sí que es algo sobrenatural. Creer "de verdad" sin ser una manipulación sugestionada es lo más difícil de este mundo. Creer siempre ha sido mi talón de Aquiles. Porque los esotéricos modernos son unos charlatanes.
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