Las apariencias engañan. Uno aprende eso. Pero es una lección dura para una mente neurodivergente. La desesperanza comienza cuando uno tiene uso de razón desde que es niño. En la adolescencia comienzan las adicciones. Se calcula que el 1% de la población población mundial presenta el espectro de psicopatía. Las personas con algún rasgo neurodivergente suelen puntuar alto en los test de dicho espectro como el de Robert Hare. Las apariencias engañan.
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El mundo está lleno de buscavidas. Es irremediable. Derrochan una energía intrínseca que trasciende a cualquier temperamento. Luchan con la fiereza del glotón, y nunca se cansan de inventar alguna estrategia para salir adelante. Pero, si algo he aprendido hasta hoy, es que nadie da duros por pesetas, o cinco euros por uno, si lo entienden así mejor. Cualquiera que prometa eso, miente, te miente, y probablemente, te saque los cuartos y te haga despertar de una ilusión o te sumerja en una pesadilla. No hay plan invencible, como lo creyera en su tiempo Felipe II porque tenía la su "temible Armada" y los "tercios" más poderosos del momento. Porque una galerna acabó con sus pretensiones y su ego. Desde la húmeda y fría habitación del Monasterio de "El Escorial" se estaría tirando de las barbas y repitiendo aquello de "yo no mandé luchar a mis barcos contra las tempestades", aunque algunos aseguran que dijo "contra los elementos". Qué más da. Cuando se juega con fuego, uno termina quemándose. Las grandes ideas o estrategias no son infalibles, y es precisamente ahí donde el buscavidas se desorienta, pues a veces llega a pensar que ha descubierto el plan maestro; no, mejor, casi siempre piensa que ha descubierto el plan maestro para sobrevivir mejor. Convence con sus argumentos llenos de dulces y melosas palabras a quien se tercie. Demuestra un manejo del lenguaje corporal acorde con sus convencimientos y dilaciones. Teje su telaraña con hábil disciplina mental. Pero ya no estamos en aquellos tiempos en dónde un buscavidas pudiera llegar a acomodarse. Buscarse la vida requiere ahora algo más que la simple intención de serlo. Requiere más conocimiento, educación, y juntarlo al talento. Y esto último escasea. No sé por qué. Tal vez por el acomodamiento social. Los grandes países industrializados buscan el talento en los países que sufren más. Esos son los nuevos buscavidas. Van a donde puedan conseguir algo por su conocimiento. No se fíen de las apariencias. Las apariencias engañan, seguro que ya lo han vivido. No se deje convencer por nadie que no tenga una gran formación ni talento, por muy guapo y expresivo que sea.
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