De niño, nunca entendía el doble sentido, la ironía, el cinismo... pero aprendí a leer, escribir, jugar al ajedrez, las damas, hacía QUIZ, cábala, autodefinidos, crucigramas, juegos de lógica y demás juegos mentales. Así que aprendí a no hacer caso a aquellos comentarios hechos para socavar el pensamiento ajeno y me lo tomaba todo al pie de la letra. Y me di cuenta de la incomodidad que ello produce al emisor del mensaje, pues no puede alardear de su ingeniosidad perversa. Y comprendí que yo era el incómodo, y no el que intentaba socavar mi pensamiento. Me hacía "rarito". Y ese era el criterio general. El de la ignorancia cobarde que ríe la "graçieta" de turno del matón de patio de colegio. El doble sentido tiene la función de empequeñecer e intimidar la inteligencia del interlocutor (o receptor del mensaje) y hacer valer la inteligencia "dañina" del emisor del mismo. Pero a mí me parecía absurdo. Desde siempre he sabido que la inteligencia es múltiple.
6
"El Infierno no tiene nada de gay" soltó un "alguien" en no me recuerdo qué canal de televisión. Y se queda tan "pancho". Y los demás allí, se ríen como si hubiera hecho un chiste. Pero yo no lo cogía. !Por qué haré zapping! Me lo tengo merecido. Después de un rato de darle vuelta, no entiendo la frase. ¿Qué coño significa eso? Significa que el Infierno es de "machos más que machos". O es todo lo contrario. ¿Es un gesto homófobo? ¿Dónde está el chiste? ssssssth. Se esfumó como la aspirina. Si hubieran leído la Divina Comedia de Dante (precisamente la parte más emocionante es la que trata del Infierno) se hubieran ahorrado intentar siquiera la felonía de al menos reírse. Si dios existe, iremos todos al Infierno. No les quepa la menor duda. Hoy en día, cualquier reaccionario se apropia de cualquier "frase holliwoodiense" tan sólo para parecer inteligente delante de una cámara. Como decía, en la Divina Comedia sí que aparecen hombres que gustan de hombres, mujeres que gustan de mujeres, y otros menesteres sexuales, en el Infierno, como no podía ser de otra manera en el mundo medieval. Pero aún allí, parecen más tolerantes que muchos de los modernos de hoy. Si ayer estábamos inmersos en la mentira, hoy lo hacemos en el mismísimo Infierno -por cierto, sabrán que el limbo ha desaparecido, ¿verdad?-. ¡Estás en el limbo! -decía mi madre-. Podríamos rescatar a Eurídice de la mano de Orfeo, pero miró atrás, y ella se perdió para siempre. Caronte tal vez nos lleve en su barca como turistas por el lago Estigia. Y las Parcas siempre están ahí, acechando irremediablemente. El Infierno no es cosa para tomárselo a risa, es una expresión más de la belleza de la Humanidad, como la lucha de los Ángeles, si alguna vez existieron o existiesen hoy en la Biblia, el Corán, el Talmud o el Libro de los Muertos Tibetanos. El desprecio, venga de donde venga, y vaya a donde vaya, siempre es desprecio; y eso, nos aleja de la felicidad.
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